Plantas Medicinales

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Una planta medicinal o hierba medicinal es cualquier vegetal que contenga en cualquiera de sus órganos, alguna sustancia con actividad farmacológica que se pueda utilizar con fines terapéuticos o que se pueda utilizar como prototipo para obtener nuevos fármacos para síntesis o hemisíntesi farmacéutica. Se calcula en unas 260.000 las especies de plantas que se conocen en la actualidad, de las que el 10% se pueden considerar medicinales, es decir, se encuentran recogidas en los tratados médicos de fitoterapia, modernos y de épocas pasadas, por presentar algún uso. Evidentemente, sobre todo en las regiones ecuatoriales, la proporción de especies medicinales puede variar sensiblemente de este porcentaje, ya que ni siquiera se conoce la totalidad de la flora. Recuerda que tener plantas medicinales puede ayudarte cuando tengas alguna enfermedad y no quieras acudir a un medico.

Preparaciones comunes con plantas medicinales

Infusión: calentar agua y añadir la parte de la planta necesaria en el primer hervor. A continuación se aparta del fuego, se tapa y se deja reposar unos minutos. La infusión una vez hecha no debe hervir. Se suele preparar con las partes jóvenes de la planta, como hojas, flores y semillas.
Decocción: proceso por el que la planta se hierve en agua durante un período determinado. Se usa este procedimiento con las partes más duras, como corteza, hojas coriáceas, raíces y tallos.
Reducción: si la cocción se lleva a cabo durante más de 20 minutos, se produce la reducción. Se emplea para principios activos que resisten el calor y los que se necesita, por su escasa proporción, una mayor concentración.
Maceración: consiste en dejar reposar las plantas en agua fría durante algunas horas. Sirve para extraer principios activos inestables frente al calor pero soluble en agua.
Tintura o vinos medicinales: es la maceración hecha en alcohol y normalmente lleva una parte de la planta por cinco de alcohol. Se usa si los principios activos no se disuelven bien en agua o son de sabor desagradable, empleándose generalmente planta seca. Son muy conocidos los vinos de qué o el aguardiente de endrino (pacharán).
Jarabes: son disoluciones de azúcar en agua a la que después se les añade la planta.
Zumo: directamente se trituran las plantas frescas y luego se tamiza el líquido.
Aceites medicinales: al igual que el alcohol, el aceite es otro de los disolventes más usados. De hecho hay ciertas plantas que transfieren mejor sus principios activos en el aceite. Son los más utilizados para uso externo (friegas, masajes o untas).
Cataplasmas o compresas: se hacen hirviendo la planta o sometiéndola a la acción del agua. Las plantas hervidas envuelven en paños delgados que se sitúan sobre la zona a tratar.
Vahos: se preparan con hierbas aromáticas, las cuales se hierven en agua. El vapor que se desprende del recipiente una vez retirado este del fuego, es lo que debe ser inhalado.

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